¿Smart City?: Sólo si el Citymarketing es eje central de todo el proceso

“Lo último que uno sabe,
es por dónde empezar”. Blaise Pascal

Como se sabe, el concepto de Smart City hace referencia a ciudades y territorios inteligentes, propuesta que -indudablemente- corresponde a la City del futuro. Como tal, tiene relación directa con las diferentes visiones sobre Citymarketing pues toda Smart City debe abarcar y englobar -entre muchos otros- los siguientes diez (10) conceptos: (1) Identidad propia con valores agregados (2) Estrategia de marketing transversal que trascienda la simple política (3) Capacidad de los ciudadanos para generar cohesión y enfoques comunes (4) Posibilidad de combinar el punto de vista de los ciudadanos (habitantes/visitantes/turistas) con el de las empresas (tanto las actuales como las potencialmente inversoras) (5) Ser un elemento decisor que logre combinar lugar de residencia, sitio de trabajo y destino del dinero (6) Servir de plataforma para resolución de problemas (7) Convertirse en fuente para procesos de innovación social (8) Aglutinar los distintos componentes de una campaña de publicidad masiva (creación y difusión de marca, interacción con un público vivo, prontitud de respuesta a necesidades…) (9) Lograr manejar el cortoplacismo, como medio para las estrategias de futuro (10) Contar con una guía que como ideario y medio, alcance -con seguridad- estos conceptos. Todas estas realidades singulares no se yuxtaponen, se entrelazan en redes interconectadas constituyendo una totalidad sistémica, compleja y diversa que sólo es posible enmarcar dentro de un paraguas multidisciplinario, efectivo y ecléctico como el Citymarketing.

Y es que si recordamos que -en términos generales- el Citymarketing se relaciona con el análisis del comportamiento de dos universos: la ciudad y sus habitantes, debemos aceptar que éste ofrece el marco general que englobe, involucre y le de sustento y dirección a estos diez (10) conceptos anteriormente enunciados. Para ello, debe analizar la gestión de compañías, marcas, infraestructura y servicios, con el objetivo de captar, retener y fidelizar a ciudadanos (presentes y futuros) a través de la plena satisfacción de todas sus necesidades, pues el objetivo del Citymarketing es la conquista de mercados, mediante la maximización de los objetivos entre las distintas ofertas de servicios y los ciudadanos (habitantes y visitantes). De ahí que sea el nodo de una red que lo envuelve todo y que represente -de manera atractiva, efectiva (eficiente/eficaz) y práctica- el hilo conductor que destaque las emociones y sensaciones aportadas por marcas, productos y servicios. Más aún, si el Citymarketing tiene como uno de sus principales objetivos generar acciones y emociones en los ciudadanos (habitantes/visitantes) con el fin de que sean ellos mismos quienes hablen de y por su ciudad, su infraestructura, su historia y su futuro, debe aceptar la nada fácil misión de construir un tejido social propicio, donde las interacciones entre los organismos políticos, empresas y ciudadanos se concreten.

Por eso la respuesta es lógica y por demás muy sencilla: si una ciudad -cualquier ciudad en cualquier parte del mundo- quiere seguir los pasos necesarios para convertirse en Smart City, debe empezar por el principio: enmarcar todo el proceso dentro de un “Plan Integrado de Citymarketing”. De lo contrario corre el peligro de convertirse en una City adicta al caos y gobernada por autócratas que sólo les importa el tamaño de su silla.

Profesor Carlos Salazar-Vargas
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www.carlosalazarvargas.org

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